The Gritti Palace, a Luxury Collection Hotel, Venice
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Atractivo dorado
Bateador de oro y joyeros
El arte del batido del oro se remonta al año 2000 a. C., cuando los antiguos egipcios comenzaron a transformar el oro en finísimas láminas aplicadas sobre papiro. En la actualidad, Marino Menegazzo, maestro batidor de oro en el histórico taller Mario Berta Battiloro, continúa con esta tradición en su laboratorio artesanal, donde el oro se trabaja hasta convertirse en hojas ultrafinas de apenas unas micras de grosor.
Alberto Nardi, quien actualmente ocupa cinco arcos en la histórica Plaza de San Marcos, en el mismo lugar donde su abuelo fundó el negocio familiar en 1925, rinde homenaje a Venecia a través de sus hermosas creaciones: un anillo que representa el Puente de Rialto, pendientes inspirados en la Basílica de Santa Maria della Salute y máscaras esmaltadas que evocan los célebres bailes de máscaras venecianos.
MARINO MENEGAZZO
El último bateador de oro en Venecia
El antiguo arte del bateador de oro ha sido profundamente modelado tanto por quienes lo practican como por las ciudades que lo acogen. En Venecia, la influencia de su luz y su clima únicos resulta inconfundible.
MARINO MENEGAZZO
¿Qué parte de su labor encuentra más gratificante?
El aspecto más gratificante de mi oficio es observar cómo el oro se aplana gradualmente, desde un lingote de entre 4 y 5 centímetros hasta convertirse en una hoja de entre 12 y 13 centímetros de ancho, permitiendo que la luz revele los patrones creados por los golpes alternados de los martillos. El proceso del martilleo es, en sí mismo, una labor profundamente contemplativa: a medida que la hoja se transforma, uno debe adaptarse de forma constante.
El encanto del oro y de este oficio reside en que el proceso del martilleo es siempre distinto, ya que el maestro bateador responde a las variaciones de temperatura y a las condiciones climáticas.
MARINO MENEGAZZO
¿Qué cosas le inspiran en Venecia?
Aunque nací aquí y he vivido en Venecia durante más de 67 años, su belleza inspiradora nunca deja de sorprenderme. Recorrer las mismas "calli" de siempre revela, una y otra vez, algo nuevo y misterioso.
Venecia ha estado históricamente ligada al arte del batido del oro y, durante más de 200 años, fue la única que preservó este oficio durante la República de la Serenísima. Fue precisamente Venecia la que introdujo el arte del bateador de oro en el resto de Europa.
MARINO MENEGAZZO
Si no hubiera sido bateador de oro, ¿qué otro oficio habría considerado?
Soy el último bateador de oro activo en Europa. Si no hubiera elegido este oficio, probablemente habría sido herrero, ya que con el hierro también se pueden crear esculturas capaces de expresar el alma de quien las crea; al fin y al cabo, eso es lo que somos los artesanos. Creo que seguiré siendo el último bateador de oro, a menos que alguien llegue a enamorarse de este oficio tanto como yo. Mi aporte personal a esta disciplina en constante evolución ha sido el desarrollo de nuevas técnicas para acelerar el proceso de martilleo y la creación de diecisiete tonalidades distintas de oro.
El momento de mayor orgullo de mi carrera llegó cuando la Fundación Michelangelo me distinguió en Milán con el reconocimiento de “Maestro de las Artes y los Oficios”, un honor incomparable que reafirma mi labor como el último bateador de oro.
ALBERTO NARDI
Maestro joyero
Las joyas Nardi han adornado a personajes culturales de todo el mundo, desde la princesa Grace de Mónaco y Ernest Hemingway hasta Marilyn Monroe y Elton John. Alberto mantiene viva con pasión una tradición ancestral que se remonta al siglo XI, cuando las piedras preciosas comenzaron a comercializarse y tallarse en el histórico distrito de Rialto.
ALBERTO NARDI
¿Cómo nació su pasión por este arte?
Siempre me ha fascinado este mundo y he sentido el deseo de continuar la tradición familiar. Recuerdo que, cuando era niño, mi abuelo solía traerme a este taller después del jardín infantil; me sentaba en su regazo y me mostraba las piedras. Descubrir, con microscopios, lupas y pinzas, las características más profundas de cada gema me resultaba profundamente cautivador. Me gradué como gemólogo en el American Gemological Institute antes de emprender viajes por todo el mundo para recolectar piedras.
ALBERTO NARDI
¿Cómo describiría el carácter de Venecia?
Venecia debe su fuerza y belleza a su originalidad. Es una ciudad verdaderamente única, no solo por su encanto, sino por su carácter irrepetible. Construir una ciudad en medio de una laguna salobre, sin agua potable y bajo condiciones extremas, es una decisión marcada por la tenacidad y la fortaleza; una hazaña que no deja de fascinarme y que me llena de orgullo como veneciano.
ALBERTO NARDI
¿Qué significan para usted la tradición y la innovación en su oficio?
La palabra tradición deriva del verbo latino trahere, que significa tomar algo del pasado y llevarlo hacia el futuro. Eso es precisamente lo que siempre he buscado: rescatar lo valioso del pasado y no dejarlo anclado en su antigua gloria, sino proyectarlo hacia la modernidad. Muchas personas creen que la tradición es algo estático o inerte, cuando en realidad está en constante movimiento.
EMILIANO FAVARO, MAESTRO ORFEBRE
¿Cómo comenzó a trabajar en Nardi?
Mis padres me dijeron que nací afirmando que quería ser orfebre, así que no existe una explicación lógica. Tuve la enorme fortuna de estudiar orfebrería en el Instituto de Arte, y a partir de ahí todo floreció. La filosofía artesanal de Alberto conectó profundamente conmigo: en mi oficio, la tradición significa preservar la originalidad, no homogeneizar los procesos, producir en gran escala ni reducir costos. La tradición también implica encontrar una piedra hermosa, contemplarla con atención y, a partir de ella, construir una joya.